lunes, 18 de noviembre de 2013

Sábado, media tarde, pasillo intercambiador entre líneas: una pareja de lo más cariñoso comiéndose con los ojos, comiéndose a besos...Nada nos sorprende a no ser porque los tortolitos en cuestión eran dos octogenarios.
Al verlos, no puede más que sonreír y preguntarme....¿el amor no tiene edad?
El amor ese gran desconocido, que anda pegándose y despegándose de manera cruel y silenciosa. Que vive aquí y allá, que entra y que sale, que se esconde, que levita, que se arrima, que se escurre, que vive, que sobrevive, que muere y que resucita.